El viernes 7 de julio se celebró en el Salón de Embajadores de la Casa Árabe de Madrid la reunión anual del CIHAR, a la que fui invitado. CIHAR es una de las organizaciones más importantes -no sólo en Madrid sino a nivel estatal- en relación a la promoción de la cultura árabe en España. Echando un vistazo a su web podéis comprobar por qué lo son. Veladas de poesía, certámenes de música, conferencias de todo tipo, ferias del libro, proyectos de divulgación histórica y un sinfín de actividades que semanalmente buscan dar visibilidad a los miles de árabes españoles que participan con distintos intereses en ella. Pero CIHAR no es una asociación por y para árabes, pues con ella colaboran particulares y otros colectivos con intereses en el mundo árabe pero compuestos por no árabes.

Gracias a aquella reunión de julio pude entrar en contacto con primera vez con el grupo de trabajo de la Asociación que lucha por el reconocimiento del Madrid Islámico. Entiendo que a muchos lectores os pueda chirriar eso del Madrid Islámico cuando a ojos de la mayoría de españoles lo islámico termina (o empieza, según desde donde se interprete) en Despeñaperros. Son muchos los que piensan que Al Andalus fue un territorio que grosso modo vendría a coincidir con la actual Andalucía, y que no hubo (y mucho menos se conserva) presencia andalusí fuera de aquel territorio. Nada más lejos de la realidad.

Círculo Intercultural Hispanoárabe

Muchos de los visitantes que llegan a hacer alguna de nuestras rutas por Toledo se sorprenden del trazado urbano de la ciudad, de sus adarves y rincones sin salida, de los incontables patios que evocan las casas que hoy en día llenan las medinas de cualquier país árabe. Toledo, Tulaytula, fue una de las capitales más poderosas y rebeldes de Al Andalus, y en sus años de existencia peleó por su independencia del poder cordobés al sur, pero también del poder de Zaragoza por el norte o de Badajoz por el oeste. Al Andalus fue una realidad que se extendió por la mayor parte de España y Portugal, que dejó huellas imborrables en nuestra cultura, en nuestra lengua, en nuestra toponimia y en nuestra geografía. Y en ese contexto de luchas políticas y militares que marcaron la historia de Tulaytula, surgió Madrid.

Medina Al Magrit o Mayrit nació por orden del emir cordobés Muhammad I como una de las fortalezas defensivas que buscaban asegurar la zona norte de la rebelde Tulaytula. A aquella primera fundación militar le siguieron casas, mercados, mezquitas y nuevos pobladores que hicieron de esta pequeña medina el origen de la actual capital española. Los vestigios de aquel asentamiento, muchos aún visibles y visitables, son fáciles de conocer de la mano de Rafa, un apasionado del Madrid andalusí y miembro del CIHAR que lucha junto con los integrantes de la Asociación por dar a conocer aquel pasado olvidado, muchas veces de forma intencionada.

Pero, espera Felipe, a ver… ¿Madrid es, entonces, una capital fundada durante los primeros momentos de Al Andalus? Sí. ¿Madrid es la única capital de Europa fundada por musulmanes? También. ¿Y cómo que no hay en todo Madrid una sola placa –más allá de una plazoleta recóndita-, una estatua, un centro de estudios o cualquier otro proyecto que indague en la historia de la fundación de la ciudad? Pues no lo hay, no, y las explicaciones se escapan a los motivos de esta entrada. Lo cierto es que desde CIHAR se han propuesto llevar a cabo la tarea de visibilizar y poner en valor la historia del Madrid andalusí, y desde Tulaytula sólo podemos desearles suerte y colaborar con ellos en todo lo que esté a nuestro alcance.

Por ese motivo decidimos constituir un nuevo grupo de trabajo con objetivos compartidos para el caso de Toledo. Ciertamente la evidencia artística y arquitectónica de nuestra ciudad hace muy difícil no ver (por mucho que se intente) el pasado islámico de Tulaytula. Pero es un hecho que los intereses en relación con el turismo marcan la agenda política, y casi 400 años de presencia islámica en Toledo hasta ahora no han merecido sonados centenarios ni homenajes como los de El Greco, El Quijote, Carlos V y Felipe II, etc. Por ese motivo se constituyó el eje de actuación Madrid-Toledo, pues la historia andalusí de ambas se explica y se entiende mejor contándola unida.

Como saben quienes han pasado por alguna de nuestras rutas por Toledo, desde aquí Azarquiel revolucionó la astronomía mundial en el siglo XI, aquí Ibn Wafid trabajó desarrollando injertos y adaptando semillas que dieron frutos y alimentos que hoy forman parte de nuestra dieta, aquí el cadí Said escribió la primera historia de la ciencia a nivel mundial, y así un largo etcétera de toledanos que no tienen (ni parece que vayan a tener) un recuerdo permanente y sólido en la memoria colectiva de los toledanos y las toledanas. Ese es el propósito de esta colaboraciónentre Tulaytula y CIHAR: conseguir que la memoria sea justa con aquellos que dieron a Toledo motivos para presumir, como hoy lo hacemos de Cervantes, de Garcilaso o de El Greco.

Desde estas páginas os iremos informando de cómo avanza esa colaboración, y de las actividades compartidas que llevemos a cabo.

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