Noviembre de 1478. Miles de judíos que habían aceptado el bautismo de forma forzosa tras las matanzas de 1391 y 1411, seguían intentando mantener su fe en la clandestinidad. Los Reyes Católicos decidieron solicitar al Papa Sixto IV el establecimiento de la Inquisición. Pocos años después, en 1492, con la toma de Granada y la unión de ambos reinos bajo un mando compartido, tomaron la decisión de prohibir la práctica del judaísmo y del islam en sus reinos. La diversidad religiosa que había definido la Edad Media española, terminaba con los edictos de conversión -y las posteriores expulsiones- de 1492 y 1502 para la comunidad judía y la musulmana.

 

Noviembre de 2021, como os decía, está siendo un mes de conferencias más que de paseos y visitas que espero retomar en diciembre. Esta tarde y mañana os animo a que os suméis, si estás por Madrid, a las charlas de dos ciclos que voy a estar dando para el Centro Sefarad de Madrid y el Centro Islámico de Madrid, en los que hablaremos del legado artístico de Al-Ándalus y la historia que llevó a miles de judíos a convertirse al cristianismo para no dejar su casa ni la tierra de sus antepasados, burlando la persecución inquisitorial e integrándose hasta perderles la pista en las familias, barrios y oficios de la ciudad.

 

 

 

 

 

 

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