Qué es Tulaytula

Todo lugar tiene su historia. La historia de Toledo es una parte fundamental de la historia de España, del Mediterráneo y de Europa.

Tulaytula es un proyecto personal que nace con la idea de recuperar, poner en valor y difundir el pasado material e inmaterial de esta ciudad. En un momento en el que la historia se nos presenta muchas veces distorsionada y unida a lo fabuloso, lo misterioso o lo increíble, Tulaytula quiere dar a conocer con rigor histórico el pasado de Toledo y las historias de quienes que lo han habitado.

Tulaytula parte de un supuesto básico y fundamental: a todo el mundo le gusta la historia. La historia es apasionante, fundamental en estos tiempos, siempre que sea crítica y sirva para generar una visión crítica del presente. Es responsabilidad de los historiadores y guías saber difundirla y convencer de su utilidad. History matters.

Visitar Toledo con un Guía Oficial

En un tiempo en el que el Grand Tour ha dado paso al free tour, arrojando a las calles de ciudades milenarias como Toledo o Roma hordas de cazadores de selfies, Tulaytula pretende ofrecer a quienes desean visitar Toledo y conocer su historia algo más que una visita guiada, algo más que un paseo. Pretende trascender las fechas de fundación de sus monumentos, de conquistas y de pérdidas en batallas y de leyendas y mitos, aportando algo más que lo que pueda encontrarse en cualquier web de internet y algo menos -y más fácilmente asimilable- de lo que los libros y artículos académicos presentan. Tulaytula es un viaje a través del patrimonio heredado, pero también a través de las historias de quienes construyeron y caminaron estas calles; de quienes nacieron, lloraron, trabajaron y rezaron aquí; de quienes escribieron y tradujeron todo el saber del mundo clásico y oriental para difundir por Europa el mayor caudal científico y cultural conocido hasta entonces. De todos los distintos Toledos que ha habido en la historia de Toledo.​

Es un proyecto riguroso de divulgación histórica que no pretende sólo informar sino interpretar sino provocar emociones. No pretende endulzar la historia para hacerla más agradable y cómoda a nuestro presente (urbanístico, político, social y cultural).

Tulaytula pretende ser un proyecto inspirador, provocador, apasionante y activo como agente cultural de una ciudad que necesita repensar su modelo turístico y su acercamiento a su propia historia. Porque si preguntásemos a los vecinos del año 2000 difícilmente encontraríamos alguno que dijese que el turismo era su preocupación. Hoy sí. Cualquier vecino que se dé un paseo por la ciudad se sorprenderá de un fenómeno nuevo, el turismo de masas, y probablemente se horrorice comprobando cómo ha cambiado la ciudad en las dos últimas décadas. Un discurso hegemónico defendido y difundido por el lobby del turismo se ha instalado en muchas ciudades, sin crítica ni freno alguno, presentando al turismo como un sector que sólo aporta beneficios, que no tiene impacto negativo y permite el enriquecimiento de quienes tienen “la suerte” de vivir en un conjunto histórico. Hoy sabemos que no es así, que tiene muchos impactos indirectos y que proporciona un empleo muchas veces precario y limitado. El turismo condiciona a quienes viven en ciudades históricas como Toledo, del mismo modo que condiciona la historia y el relato histórico que moldean quienes viven del turismo de esas ciudades.

Ciudades como esta, con una fuerte identidad local y con una historia compleja e inabarcable, sufren muchas veces de la banalización y descontextualización de su historia con el objetivo de simplificar la tarea a quienes deciden visitar Toledo. Muchas veces se toma al visitante por incapaz de entender la historia, y se parte del hecho de que siempre será mejor para ellos la leyenda que la historia, la anécdota que el contexto, el mito frente al rigor. Todo esto supone un riesgo enorme, pues también la población local se empapa de estos discursos maniqueos y las generaciones nuevas pueden terminar asimilándolos condicionados por el uso turístico que se hace de ellos. Con el único objetivo de hacer dinero y de dar al cliente lo que (creen que) quiere escuchar, la industria del turismo muchas veces se convierte en una máquina que resignifica espacios, experiencias e historias, llegando a transformarlos de tal manera que hace desaparecer su sentido original, los despersonaliza y estandariza hasta que uno no sabe si lo que ve o escucha es Toledo, Londres o cualquier otra ciudad turística del mundo. Convertir Toledo en mercancía o en una oficina de trabajo es un riesgo enorme del que podremos arrepentirnos algún día.

Hay que sacar la historia a la calle para que quienes deciden visitar Toledo y quienes lo habitan sepan del enorme valor patrimonial que ha tenido y tiene esta ciudad y el riesgo que actualmente corre en muchos aspectos. Por eso tenemos que cuidarlo y ese, sin duda, es el principal objetivo del proyecto Tulaytula.

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