Cada 15 de Agosto, se celebra en Toledo la fiesta de la Virgen del Sagrario, patrona de la ciudad. Muchos toledanos, y mucha gente de toda España y de más allá, acude a Toledo a celebrar a su patrona en el día de la Asunción de la Virgen. Sin embargo, el día 18 de diciembre es también un día importante, quizá incluso más, para la historia la Virgen del Sagrario de Toledo. Según la leyenda que se instauró en 1584 y que perdura aún hoy, sería el 18 de diciembre de 665, cuando la Virgen María descendió de los cielos para honrar a la imagen de Nuestra Señora del Sagrario de Toledo con su abrazo.

En 1584, se publica el segundo volumen del Flos Sanctorum de Alonso de Villegas, dedicado al cardenal y arzobispo de Toledo Gaspar de Quiroga. Este volumen, parte de una serie dedicada a las vidas de los santos, incluía una larga sección dedicada a la Virgen, y a sus imágenes y santuarios marianos más importantes. Tras referirse al icono milagroso de María en la iglesia de Santa Maria Maggiore de Roma, y a la Virgen de Guadalupe en Extremadura, el historiador toledano reconstruía por primera vez la historia de la Virgen del Sagrario de Toledo. La sección escrita por Villegas sobre la Virgen del Sagrario cambió su historia, convirtiéndola en la imagen de la Virgen más prestigiosa de Toledo, y en una de las más privilegiadas de toda España.

 

Blas de Prado, Virgen con retrato de Alonso de Villegas, 1589. Museo del Prado.

A mediados del siglo XVI, la pequeña escultura de la Virgen del Sagrario era sólo una más de las muchas imágenes marianas del templo toledano, quizá una de las más antiguas. Realizada hacia el siglo XIII, se trata una talla de madera, recubierta de plata y oro, que se corresponde a la tipología llamada Sedes Sapientiae – sede de la Sabiduría –, por llevar en sus brazos al niño, representado en acto de bendecir. Estaba colocada sobre una de las puertas de la antigua capilla de las reliquias de la catedral, el Sagrario o Sacrarium, localización de donde adquirió su nombre. La popularidad de esta pequeña escultura fue creciendo a lo largo del siglo XVI, y en 1571 los trabajadores de la catedral primada fundaron una cofradía bajo su advocación, en lo que era un signo indiscutible de la devoción creciente hacia esta imagen. Pero contar con devoción popular no era suficiente para que una imagen sagrada fuese considerada de gran prestigio por la Iglesia. A finales del siglo XVI, y especialmente tras el Concilio de Trento, era fundamental que las imágenes de culto tuviesen además una gran antigüedad, casi inmemorial, y que contasen con unas biografías cuajadas de milagros, y apariciones milagrosas.

 

Virgen del Sagrario, Capilla del Sagrario, Catedral de Toledo.

Y eso fue precisamente lo que hizo Alonso de Villegas, construir una historia nueva para la Virgen del Sagrario a partir de fragmentos de historias antiguas y de algunos detalles de su propia cosecha, una historia que probase la gran antigüedad de la imagen, y su relación privilegiada con la divinidad. Una historia que dotase a la Catedral de Toledo de una imagen mariana de gran prestigio, capaz de rivalizar con otras importantes imágenes de la virgen conservadas en iglesias españolas, como la Virgen del Pilar de Zaragoza. Para ello, Villegas contó con la ayuda del entonces canónigo (y luego arzobispo) García de Loaysa y Girón. Éste le dijo que había visto unos documentos muy antiguos en el archivo de la catedral, unos documentos que (muy convenientemente) revelaban la verdadera historia, hasta ahora desconocida, de la Virgen del Sagrario. Villegas, que nunca vería estos documentos con sus propios ojos, escuchó las informaciones que le daba Loaysa, y procedió a escribir la historia del Sagrario.

Efigie del Cardenal Quiroga en la portada de Alonso de Villegas, Flos Sanctorum Segunda Parte, 1584

Según las palabras escritas por Villegas, la talla de madera recubierta de plata no era considerada una imagen del siglo XIII, sino una imagen mucho más antigua, más de quinientos años más antigua, en concreto, de la época del arzobispo de Toledo San Ildefonso. Y el relato no acababa allí. Según Villegas, ésta había sido la imagen preferida de San Ildefonso, precisamente aquella ante la cual había estado rezando el arzobispo el día en el que fue visitado por la Virgen. Los toledanos conoceréis bien esta historia, ya que es el milagro más importante de Toledo y parte fundamental de la identidad de la ciudad. Según cuenta la tradición, y según celebran muchas de las pinturas y esculturas que decoran las iglesias toledanas, en el año de 665 la Virgen descendió de los cielos a la iglesia (luego catedral) de Toledo para honrar al arzobispo Ildefonso con una casulla, un regalo con el que agradecerle su defensa del dogma de la Virginidad de María.

 

Relieve de la Imposición de la Casulla a San Ildefonso en el exterior del Ochavo de la Catedral de Toledo.

Tras vestir a Ildefonso con la casulla divina, y justo antes de volver a ascender a los cielos, continúa Villegas, la Virgen paró un momento en el altar dedicado a Nuestra Señora del Sagrario, y abrazó tiernamente a la talla de madera que la representaba. Este gesto cambió para siempre el estatus sagrado de la imagen del Sagrario. Al tocar la Virgen de manera física y corporal la escultura mariana, ésta se transformó en una reliquia del contacto divino de la Virgen. Ya no era sólo una escultura milagrosa de la Virgen venerada por los toledanos, sino que era también un objeto tocado por la divinidad, un objeto privilegiado por la misma Virgen.

A partir de este momento, el prestigio sagrado de la imagen del Sagrario creció, y arzobispo y cabildo decidieron reformar la antigua capilla de reliquias y convertirla en un espacio nuevo, dedicado a venerar esta imagen. Tras un empuje inicial por el Cardenal Quiroga en la última década del XVI, sería el Cardenal Bernardo de Sandoval y Rojas quien llevó a cabo el proyecto, y quien inauguró la nueva capilla, la conocida hoy como la Capilla del Sagrario, en 1616. Cuando visitéis la próxima vez esta capilla, fijaos en el recuadro oscuro que hay sobre la virgen del Sagrario. Era allí, y no en el centro del altar, el lugar donde el cardenal Sandoval planeó colocar la imagen. Un lugar en el que la imagen sagrada estuviese menos expuesta a las miradas indiscretas, un lugar en donde su capacidad intercesora estuviese velada, y controlada.

 

Espacio original de la imagen de la Virgen del Sagrario de Toledo, ocupado actualmente por la Salve de Monescillo.

 

La historia del abrazo de la Virgen a Nuestra Señora del Sagrario circuló por toda España, y fue publicada en muchos libros y panfletos. También llegaría a tierras italianas, mediante traducciones como aquella publicada en Venecia en 1595 por Giovanni Battista Ciotti, y titulada Nuouo leggendario della vita di Maria Vergine immacolata madre di Dio.

Y, sin embargo, probablemente ninguno de vosotros haya visto nunca una imagen representando a la Virgen abrazando a la imagen del Sagrario. Y tenéis razón, porque hay pocas, tan pocas que yo sólo he sido capaz de encontrar una, un dibujo realizado por el pintor real Eugenio Cajés, uno de los encargados por el cardenal Sandoval para decorar la capilla del Sagrario de la Catedral de Toledo.

Eugenio Cajés, La Virgen abrazando a la Virgen del Sagrario, c. 1615-1618. @ Biblioteca Nacional de España.

Siempre resulta más fácil establecer hipótesis sobre las razones históricas que contribuyeron a la proliferación de determinadas iconografías, que sobre aquellas que llevaron a la ausencia de las mismas. Por ejemplo, la popularidad de la imagen de la Descensión de la Virgen y la Imposición de la Casulla sobre San Ildefonso se explican por lo extendido de su culto, en espacio y en tiempo. Sin embargo, y pese a que la historia del abrazo de la Virgen a Nuestra Señora del Sagrario también cuenta con un culto extendido en espacio y tiempo, esta popularidad no parece haber sido reflejada en la producción de imágenes. Lo más normal, como podemos ver en muchas iglesias parroquiales, conventos y monasterios en el arzobispado de Toledo, es que las pinturas de la Virgen del Sagrario sean siempre retratos de la escultura, ‘trampantojos a lo divino’.

 

¿Cómo podemos, pues, explicar la casi total ausencia de imágenes del abrazo de la Virgen a Nuestra Señora del Sagrario en la Catedral de Toledo?

Podemos encontrar algunas pistas para  la respuesta a esta pregunta en el dibujo de Cajés, que contiene algunos elementos que podían ser considerados problemáticos para las autoridades eclesiásticas de la época, que controlaban la producción de imágenes religiosas. Un primer factor es que en él se muestra claramente el contacto físico entre la Virgen y su imagen, entre el prototipo divino y su copia. Además, vemos que el centro de la composición (el lugar más privilegiado de la imagen) no lo ocupa la Virgen, sino la escultura del Sagrario. Aunque seguramente de manera no intencionada, el resultado de la combinación de estos dos detalles parece poner en cuestión la teoría católica de las imágenes, que defendía que las imágenes religiosas eran válidas en tanto en cuanto guiaban al fiel hacia la devoción, ayudándole a visualizar la divinidad invisible. Es posible que los teólogos toledanos considerasen que una pintura en la que se viese como la propia Virgen veneraba a una de sus imágenes con su abrazo, podía dar lugar a interpretaciones erróneas que considerasen que la copia era más digna de veneración que el propio prototipo divino. Como escribiese en 1618 el canónigo Pedro Salazar de Mendoza, “Las pinturas son un muy fuerte argumento, y mayor, que el que se toma de la escritura, si van conformes con la tradición, o con las historias. Porque la pintura mueve y levanta mas el espíritu que la escritura”.

 

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El texto de hoy es parte de las últimas investigaciones de Cloe Cavero de Carondelet, doctora en Historia y Civilización por el European University Institute de Florencia, y actualmente investigadora en el proyecto ERC SACRIMA “The Normativity of Sacred Images in Early Modern Europe” en el Instituto de Historia de Arte de la LMU de Munich. Su trabajo examina las relaciones entre arte sacro, política y sociedad en la edad moderna, con especial interés en el caso de Toledo. Para saber más sobre la Virgen del Sagrario, puedes consultar su reciente artículo “The Virgin Embracing the Virgin: Eugenio Cajés’ Short-Lived Iconography of Our Lady del Sagrario in Counter-Reformation Toledo” publicado en el Bulletin of Spanish Studies Puedes consultar otros de sus trabajos sobre Toledo (y no sólo Toledo) en su perfil académico. Una buena amiga y mejor investigadora, a quien seguro que habéis visto en alguna ocasión por distintos archivos toledanos.

 

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